miércoles, 5 de septiembre de 2012

El capital y el trabajo, la lucha de clases

Hace algo mas de un año sostuve esta conversación con un amigo en este medio (Omito su nombre porque no viene al caso

Mi amigo: ¿Qué pasa, tío? ¿Nos apuntamos también a los indignaos de la Puerta del Sol? Yo estoy harto ya de políticos profesionales que viven de y para la política, que no son otra cosa que políticos, que forman parte de la "casta" y que viven a costa de la "res pública". ¿A qué viene esto? Sólo a mi indignación. Cada vez mayor sin que nadie en los que todavía puedo creer me haga ver que hay esperanzas.

Pepe Chamorro: La única esperanza es seguir luchando contra los poderosos

Mi amigo: Por favor, Pepe. Déjate de poderosos. Eso suena a siglo XIX, está sacao de La Madre de Gorki o del Marta Hacnecker. Me parece una expresión un poco obsoleta, que demuestra lo "apegaito" que estáis al pasado. Nada más quiero que se promulgue una Ley de salarios para los políticos,a ver cuantos de IU están de acuerdo, y una nueva ley de educación que se salte las pamplinas de los sindicatos del pesebre, que se cambie la ley electoral, que deje de haber 17 sistemas educativos, 17 sistemas sanitarios, 17 sistemas planes contra el paro. ETC¡¡¡Y que los indignaos salgan a las calles!

Pepe Chamorro: Yo lo que quiero es que los banqueros y eso que llaman mercado no sigan siendo los que realmente mandan en el mundo. Por eso quiero ahora y antes del 15M que mi voto valga igual que el de CIU, el PP o el PSOE. Por eso quiero que no paguemos a un rey impuesto y hereditario. Por eso no he dejado ni dejaré de estar en las calles y con los que estén en las calles. 

Estoy cabreado, supercabreado, con zapatero y el PSOE, pero me da todavía mas miedo Rajoy.

Por otro lado me he llevado doce años de concejal dedicándole a ello muchísimas horas y casi sin vacaciones y cobrando exactamente lo mismo que en mi puesto de funcionario, hoy sigo cobrando lo mismo y trabajando solo 32,5 con cerca de 40 días laborables de vacaciones y sé que hay muchos concejales en muchos pueblos, de todos los partidos igual que yo. Aunque también se que hay gente medradora. Por eso me niego a generalizar.

Un año después sigo diciendo lo mismos y añado que a mi modo de ver se equivocan quienes creen que el principal problema es el sueldo de los políticos. El principal problema sigue siendo la lucha de clases. El principal problema sigue siendo que los ricos ganen cada vez mas y los pobres pierdan cada vez más. Esto es una batalla ideológica, pura y dura. EL sistema capitalista es el que permite que en estos tiempos el capital sume beneficios y los trabajadores pierdan derechos.

Por eso la solución solo puede estar en quitarle los beneficios al capital y repartirlo a los trabajadores. Lo demás, con perdón, son pamplinas. Las crisis las provocan y la gestionan el capital solo para seguir explotando. Lo malo es que muchos nos creímos que ese llamado "estado del bienestar" era irreversible; que muchos nos creímos que la democracia era votar cada cuatro años y mantenernos en nuestra comodidad. 

Carlos Cano dixit: "Si tos unios y el pueblo atrevío decimos basta, no habrá otra vez". 

Ojala que fuese así. En las calles y en las urnas. No es cuestión de ser modernos, es cuestión de ideologías.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Presentación Racimo de Oro 2011

Y bien, llegados a este punto viene ahora uno de los momentos más importantes de este tradicional Concurso del Racimo.

Ya saben ustedes que en el año 1967 el Ayuntamiento instauró el galardón del Racimo de Oro. Su concesión se rige por un reglamento que establece que “es una distinción municipal, creado para premiar y reconocer la labor de aquellas personas, entidades jurídicas y organismos, sean públicos o privados, que hayan contribuido con su obra y trabajo en los campos de lo social, humano, económico o cultural al engrandecimiento de nuestro Pueblo, nuestra Comunidad Andaluza y nuestro País” y basándose en esta norma el Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada el pasado día 4 de agosto adoptó acuerdo por el cual se concedía el Racimo de Oro 2011 por unanimidad a D. José Aguilar Villagrán. 


De este modo, este trebujenero-periodista acompañará desde hoy a la humanidad de Antonio Mesa Jaren, de Pepi Nuñez, de Pepe López, Rafael de Vera, Marcelino Camacho, Pepe Chamizo o el Litri; a las plumas de Antonio Gala, Caballero Bonald o Almudena Grande; a la poesía de Alberti o Luis García Montero; a la música de Manolo Sanlúcar, Carlos Cano, de esta Banda que nos acompaña cada año en este acto y de la Peña Flamenca la Trilla; al Arte de Antonio Ruiz, Salvador Tavora o Maria Galiana; al deporte de Juan Robles, el Trebujena Club de Futbol o la Peña Ciclista Trebujena. Ejemplos de todos aquellos que forman parte de ese libro de honor que se viene escribiendo cada año al amparo de este Concurso del Racimo.

José Aguilar es uno de los muchos trebujeneros que han traspasado nuestras fronteras. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y periodista por la Escuela Oficial de Periodismo -antecesora de las actuales facultades de ciencias de la información- comenzó su actividad profesional en la ciudad de Málaga en el Diario Sur como periodista y como profesor universitario.


Posteriormente se traslada a Sevilla donde hoy es director de Opinión del Grupo Joly, formado por nueve períódicos andaluces, además de ser también editorialista y miembro del Consejo Editorial de dicho grupo y conocido por los lectores de dichos periódicos, entre los que se encuentran Diario de Cádiz y Diario de Jerez, por escribir la columna diaria “La esquina”, en la que relata temas de actualidad política, económica y social y en la que no pocas veces ha hecho gala de sus origines trebujeneros.

Pero en su ya dilatada carrera periodística ha ido pasando por otras muchas etapas:Redactor de Radiocadena, corresponsal de El País, Jefe de Política, Redactor jefe y director de Diario 16, director de los Servicios Informativos de Canal Sur Televisión, sin olvidar sus colaboraciones con revistas como Tierras del Sur, la Ilustración Regional y Torneo,Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Posible, La Calle y Guadiana.Presidente de la Asociación de Prensa de Sevilla (1989-1990), es además socio de honor del Ateneo de Cádiz y miembro de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.También es autor de varios libros de investigación histórica entre ellos “El asalto campesino a Jerez” y coautor del libro Crónica de un sueño. Memoria de la transición democrática en Andalucía que fue Premio Andalucía de Periodismo 2002. 

No podemos olvidar hoy el memorable pregón del carnaval de Trebujena de 1981, que todavía, treinta años después, se sigue recordando cada carnaval y forma parte de su historia. José Aguilar, como el mismo escribiría en el citado pregón es “uno de aquellos jóvenes hijos del avecren, del Dúo Dinámico y de los apagones de luz durante veinte o treinta días de invierno (Hoy no duran veinte días, pero seguimos teniendo veinte cada día), sobrinos ilegítimos de los planes de desarrollo de Fraga y de los veinticinco años de paz, recién salidos de las escuelas donde se enseñaba a caminar por el imperio hacia Dios…” 

José Aguilar es uno de aquellos jóvenes que, a finales de los 60 y principios de los 70, cogieron los bártulos para instruirse y formarse en las universidades y luego se establecieron por distintas ciudades del país. Es uno de esos que algunos llaman trebujeneros de la diáspora, lo que significa que es de esos paisanos que cada agosto vuelven, aunque sea por unas horas a su pueblo.

Concluyo. José Aguilar, reconocido periodista a nivel andaluz, es trebujenero y “sabe que es de aquí” y presume de ello. Así que no me queda más que invitarle a que suba a este escenario acompañado del Sr. Alcalde para proceder a la imposición del galardón del Racimo de Oro 2011.


sábado, 18 de junio de 2011

Ser Concejal...


Hace ya cuatro años que dejé de ser concejal. No me arrepiento. Ni de haberlo sido ni de haberlo dejado. Desde el principio siempre tuve claro que ejercería el servicio público durante un tiempo determinado, en un principio iban a ser ocho años sólo las circunstancias hicieron que se prorrogaran otros cuatro más. Luego volví a mi trabajo al que tenía antes de ser concejal y ahí seguimos.

Durante estos cuatro años he querido desconectar de casi todo, especialmente de cargos políticos de toda clase, de los institucionales, pero también de los de partido. Sigo siendo afiliado del PCE y de IU pero mi militancia ahora es más bien escasa aunque colabore en temas muy puntuales y en cosas muy esporádicas. La última campaña electoral ha sido la única que no he coordinado en los últimos veinte años y me alegro, me ha confirmado lo que ya sabía: que siendo necesario no era imprescindible. El relevo lo ha hecho bien, muy bien. Me siento orgulloso de ello y de ellos.

Decía antes que quise desconectar pero no dije por qué. Para mi estaba claro, si no lo hacía corría el riesgo de aparecer como tutelante de las nuevas apuestas y nada más lejos de mi voluntad, ni nada mas innecesario. He aprendido en estos años muchas cosas. He comenzado de nuevo a ver la sociedad de otra manera, sin el corsé del cargo público, y he podido comprobar que la organización a la que pertenezco, desde hace ya tantos años que ni me acuerdo, sigue estando viva y que es eso una organización por encima de los personalismos.

Desde que vi en la campaña electoral la fotografía de todos los concejales de PCE/IU que habíamos pasado por el Ayuntamiento desde 1979 tenía intención de escribir esto. Alli vi la renovación constante, sin traumas, que a lo largo de las distintas legislaturas se han venido realizando y lo que más me alegra es que en esas fotografías vi reflejado la voluntad de servicio público que nos había llevado a ser concejales.

No me malinterpreten, no estoy pidiendo ningún reconocimiento para mí, pero no estaría de más que alguien, alguna vez, propusiera homenajear de alguna manera las horas de dedicación a su pueblo que han tenido todos estos concejales. Su labor está ya en la historia de este pueblo y sería de agradecer que al terminar su labor se le reconociera de algún modo, aunque sólo sea con una caja de vino o un libro de la Carta Puebla, su trabajo. En esta legislatura se han ido Antonio el Aceituna, el Enri, La Miguela, la Juani Castillo y María José González. Con sus aciertos y sus errores (Algunas con más errores que aciertos, ¿Qué le vamos a hacer?..),han estado ahí, dando el callo y quiero creer que lo han hecho por su pueblo y alguna vez tendremos que ser agradecidos, que estar en primera línea política en un pueblo es difícil, muy difícil y no todo no va a ser criticar. Es de justicia.

viernes, 10 de junio de 2011

Otra vez con la pinza

Digo, de entrada, que nunca daría mi voto al Partido Popular. También de entrada afirmaría que el PSOE es menos de derecha que el PP, pero sólo eso menos.

Pero sentadas esas dos convicciones quiero decir que a las bases de IU, en general, nunca nos han gustado demasiado los pactos con el PSOE. Con el PP no nos han gustado nada. Viene esto a cuento porque el PSOE ha sacado de nuevo la consigna de la pinza; su consejero de empleo en la Junta, por ejemplo, lleva hoy todo el día twiteando sobre el tema. Y lo peor es que no se avergüenzan, nunca se avergüenzan cuando la verdadera pinza que existe en este país es la que forma el bipartidismo, la pinza que hace que un voto de Izquierda Unida valga siete veces menos que un voto del PSOE. Pero es que está más que demostrado que en los grandes asuntos de la política, el PP y el PSOE están de acuerdo. Miren si no el diario de sesiones del Parlamento.

El Compañero Pascual Serrano escribiría después de las elecciones de 2008 “Por tanto, va siendo hora de que Izquierda Unida se plante de forma contundente contra esta farsa electoral y deje de seguir perdiendo fuerzas, dinero, ilusiones y potencial humano en unas convocatorias electorales perfectamente diseñadas para mantenerla en la marginalidad siempre. Podremos tener mejor o peor dirección, hacer seguidismo o combatir las políticas neoliberales del PSOE, reactivar el PCE o no, cambiar la dirección actual, pero siempre estaremos condenados a la marginalidad parlamentaria y nunca el modelo será democrático y representativo del ideario ciudadano”, me sumo a su reflexión.

Y ahora qué? Los del PSOE andan escandalizados, porque muchos concejales, muchas asambleas de Izquierda Unida, están diciendo no a los pactos con el PSOE tras estas elecciones municipales y han anunciado que se van a votar ellos mismos ocurra lo que ocurra.

Me pongo en su pellejo y los entiendo. Están hartos de que los ninguneen en sus pueblos, de que los desprecien incluso, de que esos alcaldes que son los mismos que defienden y sostienen la reforma laboral del Gobierno los tengan en cuenta sólo cuando van a perder el poder y por eso siguen siendo los malos de la película, porque no van a contribuir a mantenerlos. Lo de Alcalá de los Gazules –si ocurriese mañana- sería sólo una anécdota que seguramente será sancionada por IU como ya hizo en Chiclana en la pasada legislatura.

Los mismos que hoy ponen de vuelta y media a Izquierda Unida, si tuvieran la oportunidad, pactarían hasta con el mismísimo diablo para quitar a IU la alcaldía de Trebujena o Marinaleda; pero claro ellos son los buenos y los de Izquierda Unida son los malos.

Conclusión, si el PSOE no quiere que gobierne la derecha allí donde la suma de votos de Izquierda Unida y PSOE sea mayoría, lo tienen fácil: Los Concejales de IU ya han anunciado que se van a votar ellos mismos, que el PSOE le dé su voto al candidato de Izquierda Unida y ya está. Al menos se vería un cambio de talante. Aunque si yo fuera el candidato de IU al día siguiente presentaría mi dimisión.

viernes, 27 de mayo de 2011

El muro de Trebujena siempre tiene las ventanas abiertas al aire fresco y las puertas abiertas

Hasta hace poco tiempo Manuel Chaves (Hoy ministro) , cada vez que se conocía el resultado de las elecciones en Trebujena, recibía un telegrama en el que se le decía que Trebujena votaba en Libertad. Contaremos la historia. En 1987 tras las elecciones locales, las que ganó el PSOE, hizo unas declaraciones en las que decía que “por fin Trebujena ha votado en libertad”. El 15 de junio de 1989, apenas dos años después se celebraron elecciones generales y europeas y el PCE sacó en Trebujena más del 50% de los votos. Entonces decidimos enviarle un telegrama a Manuel Chaves con el mismo texto “Trebujena vota en libertad”, así se ha seguido haciendo hasta hace muy poco tiempo, en que quizás por no ser más cansinos dejamos de hacerlo. Nunca nos contestó.

En las pasadas elecciones, “el secretario provincial del PSOE concluyó diciendo, entre palabras de ánimo a la candidatura socialista local, que "si, a pesar de lo difícil que parecía, cayó el muro de Berlín, el muro comunista de Trebujena también puede caer". "No es una utopía",”. Días después el orador que le acompañaba Consejero de Gobernación, presentaba la dimisión. No tiene nada que ver, pero así ocurrió.

La noche del domingo de las elecciones me acordé de ambas cosas, del telegrama a Chaves y de las palabras de Cabañas y me entraron ganas de enviarle de nuevo el telegrama a Chaves y otro a Cabañas diciéndole que no cayó el muro de Trebujena, pero los suyos se le ha tambaleado por todos lados. Hasta el de su pueblo, Benalup, que puso en jaque al Ayuntamiento de Medina antes de la segregación, se ha tambaleado seriamente.

Medina le ha dado la mayoría absoluta al amigo Fernando Macías de Izquierda Unida y Benalup ha quedado lejos de aquellas mayorías de 11 concejales de 13 a las que estaba acostumbrado y se ha quedado con mayoría sí, pero de 7 de 13 y encima ya no será presidente de Diputación ¿Qué digo? A lo mejor ni siquiera es Diputado Provincial; como está el patio quien sabe.

Confieso que la victoria del PP no me alegra, en absoluto. Tampoco de las políticas de derechas que hacen la gente de izquierda. No me fío nada de la derecha, de ninguna derecha.

Así que al final no le he mandado el telegrama, pero me he decidido a escribir este post -a lo mejor hasta lo leen- para decirle que el muro de Trebujena siempre tiene las ventanas abiertas al aire fresco y las puertas de par en par para el que quiera entrar y salir y que yo creo en las utopías. Con más de 55 años y alguna enfermedad en el cuerpo todavía sigo creyendo en la utopía de una sociedad igual y de justicia, sin hambre y con derechos humanos y, como puedo, lucho por ella, aunque sólo sea votando en Libertad como sigue haciendo mi pueblo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Apoderados e interventores

No es la primera vez que sucede. No es la primera vez que el PP presenta alguna reclamación en una mesa electoral afirmando que interventores o apoderados de Izquierda Unida han entregado papeletas a tal o cual elector. No en vano durante muchos años fui representante de las candidaturas de Izquierda Unida ante la Junta Electoral de Zona y/o Provincial.

¿Cuáles son los hechos que algunos –mal o bienintencionados- interpretan como coactivo y así lo denuncian?

Muy claro. Un elector, casi siempre mayor, llega a su colegio y cuando ve al interventor/apoderado de Izquierda Unida lo saluda y le pregunta cuál es la papeleta nuestra y el interventor/apoderado se lo indica.

Generalmente todos los interventores y apoderados están identificados con su credencial con el anagrama de la formación política bastante visible. Aunque en nuestro pueblo a lo mejor ni siquiera eso sería necesario: Para lo bueno y para lo malo Trebujena es un pueblo donde todo el mundo nos conocemos y con ello sabemos de nuestras filiaciones, militancias y simpatías.

Dice el art. Artículo 87. 1. de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General que “Los electores que no sepan leer o que, por discapacidad, estén impedidos para elegir la papeleta o colocarla dentro del sobre y para entregarla al Presidente de la Mesa, pueden servirse para estas operaciones de una persona de su confianza.”

Pues bien entiendo que cuando un elector se dirige a un interventor/apoderado, sea de la formación política que sea, para pedirle que le indique cual es la papeleta de su formación no está haciendo otra cosa que hacer uso de lo que dice la Ley, es decir servirse de una persona de su confianza, que en este caso es el representante de la mesa electoral de la formación política a la que se quiere votar.

Dije antes que no era nuevo, algún que otro acta hay con las mismas o parecidas reclamaciones, pero luego, cuando llegan a la Junta Electoral, que es quien realiza el escrutinio, estas reclamaciones ni siquiera las defienden los propios representantes de la candidatura que la había presentado y por tanto las Juntas Electorales ni siquiera la toman en consideración.

Por tanto creo que lo que se trata es de armar alboroto y crear un ambiente tenso en el día de la votación para hacernos notar. Pero está claro que estos hechos no son contrarios a la ley, porque, reitero, luego las reclamaciones no son mantenidas ante el órgano que debe resolverlas y no son mantenidas porque no tienen sentido.

domingo, 1 de mayo de 2011

Primero de Mayo 2011 en Trebujena

Hoy, como cada año, además de los actos del Día de Trebujena con los que tanto hemos disfrutado, se ha celebrado el Primero de mayo con una manifestación que como siempre nos ha llevado al cementerio para depositar una corona de flores por aquellos hombres que dieron su vida por la libertad. Ademas de la fiesta el 1º de Mayo tiene que seguir siendo siempre un día de reivindicación y en estos tiempos en que nos quieren pisotear a todos los trabajadores mas todavía. Salud.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ha vuelto a ocurrir

Algunos años después he vuelto a revivir en la Final del Concurso de Agrupaciones la misma situación. Si hace años un concursante hizo que volaron las sillas por los aires, este año otro concursante se ensañó a patadas con otra silla. Otras cosas más me han contado, pero esas -aún creyéndolas,  ni las vi ni las oí y de ellas no quiero escribir. Pero lo de las sillas si lo presencie y a ello me referiré.


Nadie a estas alturas creo que me acuse de antifarruquista, tengo en esa chirigota muchos amigos e hijos de amigos a los que aprecio de verdad, tambien los tengo en los ennortaos, pero es una falacia que los farrukis y los ennortaos esten amatar como dice el Caballero; aunque haya algunos de un lado y de otro que sean capaces de destrozarse de una u otra manera me consta que tambien hay gente en el lado opuesto que son verdaderos amigos. Me estoy saliendo del tema, lo sé, así que vamos a lo que ibamos.

Nuestro concurso de agrupaciones es una vieja demanda de murguistas, comparsistas y chirigoteros y no fue fácil ponerlo en pie y crear las condiciones para su celebración, evidentemente lo sé de primera mano. Posiblemente cuando se gestó muchos de los que hoy se suban a las tablas fuesen sólo niños. Por eso me duele especialmente que comportamientos antisociales puedan degradarlo y con ello darle la razón a quienes por razones espurias quieren denigrar a nuestro concurso y a nuestro carnaval. No lo tienen fácil, pero hay quienes se empeñan en darles pequeños motivos.

El concurso es eso, un concurso, y en él se participa libre y voluntariamente y al inscribirse se aceptan las reglas que rigen el mismo y entre ellas está las de someterse al juicio de un jurado que, de acuerdo con el reglamento, dictamina quienes -siempre a su juicio- deben obtener los premios.

Claro está que la opinión del jurado no tiene por que coincidir con la de todos y cada uno de nosotros, pero el concurso está sometido a su decisión y en eso no hay nada que hablar.

El ejercicio de la libertad está siempre garantizado:

- Los concursantes tienen la libertad de participar, o de no hacerlo, hasta un segundo antes de su actuación, pero, si participan, no les queda otra que aceptar las normas que regulan el concurso y, por supuesto, la decisión del jurado.

- En la era de las comunicaciones cada cual dispone de numerosas redes sociales y modos de expresar su opinión, yo lo estoy haciendo en este blog.

- Incluso tenemos la libertad de aplaudir o silbar la decisión del jurado.

Pero nadie, absolutamente nadie, tiene la libertad de invadir la libertad de los demás. Nadie tiene derecho a emplearse a patadas con un mobiliario que es de todos. Nadie tiene el derecho de insultar a nadie porque no comparta su opinión.

Posiblemente alguien llegue a plantear la modificación del reglamento para sancionar estas conductas, pero sería erróneo -a mi parecer- establecer sanciones a las agrupaciones por actuaciones personales. Pero algo habrá que hacer. Tal vez sería bueno que las propias agrupaciones tomasen medidas en su seno.

Que nadie lo olvide el carnaval está para divertirnos, pero queremos divertirnos todos. Que nadie empañe a nadie un carnaval de ensueño.

sábado, 12 de febrero de 2011

Hablando del Carnaval

"Ahora mismo vamos a contarle, los quioscos que hay en nuestro pueblo…"

Antoñito, el Aceituna, me dijo esta tarde que tengo el blog abandonado. Es verdad. Me pide que escriba sobre el carnaval….


Hace unos días el Paco Caballero me comentaba lo bien que hablaban de mi en el foro de Trebujena.net (A buenas horas…) y que de él decían que tiene inmunidad diplomática…


En el mes de noviembre el Trebu me envió un correo en el que e decía: Se ha creado el foro http://carnavaltrebujena.foroactivo.com en el que se puede debatir, opinar, ... del carnaval y cualquier otro asunto de Trebujena. Es necesario registrarse para escribir.


Saludos y nos leemos por allí.
Al final estas cosas encadenadas y mi tiempo libre me han hecho caer en la curiosidad y después de una larga ausencia he clickado en el foro de Trebujena.net, mas concretamente en el carnaval 2011. No ha cambiado nada… Los mismos con lo mismo, a eso llaman libertad y debe serlo, pero a mi, igual que al Trebu en su día, me coarta mi Libertad.

Como tengo este blogs (Olvidado casi siempre, eso tambien…) voy a ser libre a mi estilo.
Transcribo la propuesta del Trebu que abre el hilo de Carnaval 2011 en Trebujena.net:
“Como ya han comentado en el anterior tema de carnaval (CARNAVAL 2010), ya empezamos a hablar del próximo carnaval, y como se esta hablando de cambios y/o mejoras; voy a exponer en lo que yo haría hincapié.
Concurso: Fianza para que no se caigan tantas agrupaciones. Puntualidad. Las personas de las agrupaciones no deberían de entrar en el mismo sitio donde esté el jurado. Otra vez lo mismo de los últimos años, personas bebiendo alcohol en el “gallinero” y gente que ni si quiera va a escuchar. La puerta en la final es un descontrol. La venta de cd’s, en el recinto debería estar prohibido. Suprimir lo del domingo que tengan que cantar las agrupaciones premiadas, y reducirlo a los 2 Primeros Premios (Chirigotas y Comparsas).

Cabalgata: Otra vez más descontrol entre las carrozas, mucha separación entre una y otra. Las carrozas que lleven música se debería de controlar los Watios que llevan, algunas son insoportables.

Calle: El tren molesta cuando se está cantando, por lo menos entre la franja horaria que se está cantando en la plaza, que pare en otro sitio. Los puestos también molestan, no se puede ni cantar, ni desfilar… La música de la carpa del ayuntamiento estaría bien que fuera cosas de carnaval durante el día, y música de baile por la noche; Durante el día la gente que esta en la plaza no esta bailando, esta hablando, y con ese tipo de música y tan fuerte, no se puede hablar. Poner más water repartidos por más sitios.

Estudiar la cantidad de los premios de carrozas, disfraces…

También estoy de acuerdo con que el concurso se antes y una vez terminado el concurso comience el carnaval en la calle. Además se le puede dar un cambio y replantear la coronación, para que se pueda hacer con otro formato y hacer aparte un pregón.

Por ejemplo

- Lunes, Martes, Miércoles -> concurso,- Jueves -> Final
- Viernes -> Pregón
- Sábado -> Coronación
- Domingo -> Ajo Caliente
- Lunes, Martes, Miércoles, Jueves -> Sedes, Hogar, Gaditano, ... (recuperar carnaval en el cole)
- Viernes, Sábado -> carnaval en la calle
- Domingo -> Cabalgata”

Y la transcribo porque es una propuesta completa que abarca todo. Se podrá estar de acuerdo con ellas o no –Yo no lo estoy al 100%- pero son propuestas razonables y razonadas. Tal vez otro día las comente. Hoy quería hablar de otras cosas, pero me pareció que estaría bien dejarlas aquí aunque sea aparcadas.

A lo mejor por los años que fui Concejal de Fiestas (Diez y dos de propina), tengo la rémora de ver el carnaval globalmente, sin importarme aquello con lo que personalmente disfruto más o menos y quizás por eso no concibo, hoy por hoy un carnaval sin festival, o sin concurso, o sin coronación, o sin disfraces en la calle, o sin cabalgata, o sin agrupaciones callejeras –lo de ilegales nunca me gustó-, o sin charangas, o sin cabalgata, o sin bruja piti, o sin máscaras, o sin papelillos o sin….

Que por qué? Porque todas estas cosas enlazadas y otras que faltan, son las que hacen hoy el carnaval de Trebujena. Seguramente dentro de unos años habrá cosas nuevas y otras las estaremos añorando como añoramos hoy aquel “Carnaval en el Cole”, pero a veces somos producto de las circunstancias que nos rodean y en aquellos años hubo circunstancias que hicieron posible el carnaval en el cole. Sin embargo hoy cada uno de los colegios de primaria queman su propia bruja piti y los centros de secundaria también realizan sus propias actividades.


Hay hoy quienes postulan por quitar el festival de agrupaciones locales. Yo mismo hace años, cuando nació el concurso, estaba en esa postura. Pero fueron las propias agrupaciones quienes lo pidieron. Por eso se organizó. Pero además se hizo para que las Agrupaciones sacaran algún dinero: Los primeros años las agrupaciones vendían las entradas y se quedaban con el dinero. Más tarde y porque no se vendían todas las entradas, se llegó a un acuerdo distinto con las Agrupaciones. Pasado el tiempo el catavino se quedó pequeño para el festival. Nos fuimos al pabellón y se sigue llenando cada año. Esta claro pues que a los trebujeneros nos gusta el festival. Si no de qué mil personas íbamos a estar toda la noche sentado en una silla de plástico y encima pagando entrada cuando a la contra hay otro tipo de actividades que ni gratuita se llenan. Si a los trebujeneros nos gusta el festival de agrupaciones locales que mejor motivo para mantenerlo.



Si ya sé: Que se quema el repertorio, que luego en el concurso no sorprende el estribillo o el popurri, que… Argumentos hay para sustentar la propuesta de quitarlo, pero creo, sinceramente, que el argumento que he dado tiene más valor: Lo quieren los trebujeneros…. Y no decimos que lo hacemos por Trebujena, pues ya está.

lunes, 11 de octubre de 2010

Acto de Presentación del Libro Trebujena:1936. Historias de la represión. Luis Caro

Introduzco aqui la intervención del amigo Luis Caro en la presentación de su libro.



Trebujena 9 de octubre de 2010.

Trebujena 1936: historias de la represión

Buenas noches, en primer lugar me gustaría agradecer la asistencia, y antes de comenzar quisiera dar las gracias a todas las personas que nos abrieron las puertas sus casas y de sus corazones para charlar con nosotros a pesar del dolor que en muchos casos aún provoca el recuerdo. Y agradecer  también su generosidad a aquellas personas que de una u otra manera han ayudado para que esta obra pudiese llegar a buen término.

La pregunta que mucha gente me hace es la de que ¿Cómo surgió el proyecto de escribir el libro?

¿A quién se le ocurrió la idea de escarbar en un periodo de la historia de Trebujena tan oscuro aún y del que hasta hace apenas unos años se seguía hablando en voz bajita?

Pues siendo sincero he de decir que no ha existido como artífice un único factor que indujese  a quien os habla a iniciar la investigación, ni podemos tampoco identificar en persona alguna la exclusividad de ser la fuerza motriz que desembocó en el estudio de esta parcela tabú del pasado de los trebujeneros, ni siquiera surgió aprovechando la inercia de lo que se ha venido en llamar  Memoria Histórica, que aunque sí hemos de reconocer que ha facilitado el que esta publicación vea la luz, no fue ni mucho menos el desencadenante de la misma.

Todo se desarrolló de una manera más sencilla, más simple, pudiéramos decir que casi natural, en modo alguno fue algo forzado ni buscado, pienso que llegó sin prisas, marcando las pausas, cuando tenía que llegar, aunque tal vez algo tarde a mi parecer. Cuajó cuando muchos, tal vez los que más lo necesitaban, habían dejado ya de ser.

Por tanto, este trabajo de investigación que ahora se presenta, podemos decir que no es la materialización de una idea preconcebida sino que se fue fraguando en la medida que el autor tuvo desde muy pequeño una necesidad, la de conocer que sucedió aquel fatídico año de 1936, una necesidad que fue creciendo con el paso de los años y que como otros muchos conciudadanos no lograba satisfacer.

Cuando hace más o menos una semana me vi en la obligación –por tener que afrontar esta noche la presentación del libro- de reflexionar  sobre donde estuvo el origen y las causas de esta aventura, me di cuenta que podía rastrearlas hasta un pasado ya lejano, cuando aún me faltaban un puñado de años para alcanzar la adolescencia.

Este ejercicio de introspección me situó en la parte baja de una escalera, que es posible estuviese predestinado a transitar, una escalera que he ido consumiendo peldaño a peldaño, superando serenamente los variopintos obstáculos personales y profesionales de la misma gracias a la ayuda de una extraña fuerza  que me ha colocado ante vosotros los presentes, pero también ante los ausentes esta noche.

Como iba diciendo, entre mis recuerdos más lejanos guardo en la memoria, cual valioso tesoro, los momentos más entrañables de la niñez, cosa nada extraordinaria y muy común -podrán pensar ustedes- a la mayoría de los que aquí nos encontramos. Efectivamente la infancia suele representar en la mayoría de las personas la etapa más feliz de la existencia humana, excepción hecha claro está de aquellas generaciones de niñas y niños españoles derrotados precisamente por la terrible guerra civil, a ellos les fue robada tan preciada etapa vital por la locura cainista de sus mayores. Y es precisamente entre aquellos dulces instantes de la niñez donde ubico mi primera toma de contacto con tan ignominioso suceso de la Historia de España. 

Será,  y lo digo en un sentido estrictamente literal y en modo alguno figurado, entre el cálido regazo de mis padres. Déjenme que me explique, pues algunos podrán pensar que no es el lugar más idóneo para inocular semejantes sucesos hoy históricos -entonces imborrable pesadilla- en la mente de un niño.

En los amaneceres de mi infancia, como muchos otros niños, el despertar de un día festivo, liberado de la obligada asistencia al colegio, era sinónimo de salir corriendo en cuanto abría los ojos hacia la cama de mis padres para acurrucarme entre ambos.

Como suele ocurrir en tales circunstancias los padres narran cuentos a sus hijos, pero algunas veces, ajenos tal vez a que uno de sus descendientes dormita aletargado entre ellos o tal vez porque consideran al retoño todavía verde para comprender la conversación,  hablan de lo cotidiano y  no es extraño que en tales circunstancias afloren los recuerdos.

El niño que os habla escuchaba en silencio, anidó en él la curiosidad sobre un comentario de una guerra que se le antojaba  a siglos de distancia y una mañana debió sorprender a sus progenitores con una pregunta al respecto. En lo sucesivo aquellas agradables mañanas vinieron parejas de una sucesión de preguntas sobre el tema. Quien respondía casi siempre a mis interrogantes solía ser mi padre. Fue por él que me enteré a tan temprana edad que se enfrentaron en España dos bandos, los llamados  rojos o  republicanos porque defendían a la República contra los falangistas y el Ejército que querían eliminarla.

Los años fueron pasando y en mí aumentaban los deseos de conocer más detalles, mi padre gota a gota iba coloreando los conceptos, la bandera de la Republica era tricolor y la de los nacionales roja y amarilla, que fue la que ganó la guerra de tres años y por eso era la que existía en España.

Poco a poco iban apareciendo los nombres de los vencedores: Franco y José Antonio Primo de Rivera, Queipo de Llano y su radio, Mola, Varela y otros. Y también el de los vencidos Azaña, Negrín o Largo Caballero por quienes empezaba a percibir el entonces adolescente que os habla cierta simpatía en las palabras de mi maestro en la materia cuando se refería a estos últimos.

Comprendí también por estos años que la Guerra Civil era un tema del que se rehusaba hablar fuera del entorno familiar por lo que procuraba buscar los momentos y los lugares en que mi padre se sentía cómodo para charlar, preferentemente en la soledad y seguridad de su pequeña viña. Fue así como me enteré, ya que los libros que caían en mis manos y en los que yo buscaba noticias sobre ello no decían nada,  que aquella guerra dejó a Trebujena a los pocos días del golpe de estado en el lado de los sublevados, que en el arroyo de La Tolla los obreros del pueblo armados con escopetas se enfrentaron con guarias civiles venidos de Sanlúcar para conquistarnos, y que fueron rechazados pero al poco tiempo entró la tropa por la carretera de Jerez, que a los pocos días se corrió la voz que los moros del ejército de Franco, al igual que habían hecho en Sanlúcar días atrás, venían para Trebujena para violar a las mujeres y matar a los hombres por lo que casi todo el pueblo se refugió en los campos.

Y cuando la juventud me cargó ideológicamente, la avidez por conocer más y más de aquellos sucesos se incrementó infinitamente, fue ahora cuando me empezó a dar nombres  de trebujeneros que dijo habían sido asesinados injustamente, los ubicaba entre los familiares que yo podía conocer para acercármelos y fue contándome sus historias, aparecieron entonces: Antonio Cañadas, Juanito Onofre, El Zarandaó, Pepe Guerra, El Curita, Joselillo el Vazque, La Moricha y su marido, Juanito Luná, Manzana, El Boyero, los fusilados en Casarejos entre los que se encontraba su tío Nicolás, Besteiro o Anselmo de la Pericona; Pilistri, El Mundo, Los Gatato, El Valentón, Cristobal el Electricista y un largo etcétera. Con ellos vinieron sus trágicas historias y también otros relatos sobre la represión ejercida por los falangistas trebujeneros sobre la aterrorizada población. Cada vez que me contaba como eran las terroríficas noches en que los asesinos golpeaban las puertas de las casas con las culatas de sus fusiles, como sacaban a los hombres de ellas para eliminarlos volvía a sus ocho años y revivía el momento.

Sí, mi padre fue uno de aquellos niños traumatizado por la guerra de sus mayores, a sus ocho años vio el carro de la basura cargado con el cuerpo inerte de un hombre asesinado poco antes, tuvo que pasar muchas veces junto a la tapia ensangrentada del cementerio, sufrió la prisión de varios meses y la amenaza de muerte sobre su padre, era lógico que intentara transmitirme todo lo vivido en su infancia y su juventud, porque aquellas vivencias encerraban una sociedad tremendamente injusta, la de una dictadura que se cimentaba sobre los asesinatos impunes de muchos hombres en Trebujena, era lógico pues que él, como muchos otros en el pueblo, intentara transmitir el nombre y las historias de aquellos hombres para que su sacrificio no cayese en el olvido que les querían imponer.

Además el destino quiso que llegada la hora de culminar mi formación académica optase por realizar la licenciatura de Historia, no podía ser de otro modo pues cualquier periodo del pasado de la Humanidad me atraía enormemente, ello trajo como consecuencia que mi experiencia universitaria me proporcionase las herramientas y la óptica necesaria para mirar y moverme entre las bambalinas de la Historia.

Luego la Guerra Civil, y sus consecuencias en Trebujena, no me eran ajenas desde muy joven, y nunca dejé de documentarme sobre ellas desde entonces, ahora bien nunca pensé que yo iba a llegar a escribir un libro sobre aquellos sucesos, en realidad nunca me planteé escribir ningún libro, ni siquiera cuando allá por el año 2004 inicié la investigación en serio, entonces lo único que me seguía motivando era el deseo de conocer un poco más sobre aquellas barbaridades.

No llevaba mucho tiempo con la investigación cuando el viejo proyecto de dignificar la fosa común del cementerio municipal llegaba a sus conclusiones definitivas, por fin aquel pedazo de tierra donde fueron arrojados tantas personas dignas iba a ser adecentado y se elevaría en él un monumento conmemorativo, y alguien me sugirió que intentase recuperar los nombres de los muertos a causa del fascismo trebujenero para colocarlos en una lápida que los recordase, y fue así como la investigación tomó un nuevo rumbo y se marcó un objetivo, el de rescatar el nombre de las víctimas.

En mi fuero interno hacia tiempo que pensaba que era algo tarde para ello y que debería haberse hecho unas décadas antes, nada más recuperada la democracia, y que era imperdonable tanta demora, y que otros historiadores tenían que haber aceptado el compromiso mucho tiempo atrás.

Dejé a un lado las lamentaciones y comencé a hablar con vecinos que sabía que tenían bastante conocimiento de aquellos infernales días, empecé a visitar viviendas de familiares de las víctimas y a frecuentar los archivos municipal y del juzgado local para localizar el nombre o el apellido, o el nombre y el apellido de las víctimas, pues muchos eran sólo recordados por sus motes.

Con el paso de los meses se fue configurando una relación de nombres que poco a poco se iba completando.

Desde el primer momento fue inevitable que al mencionar a cualquiera de mis informantes el nombre de tal o cual persona sospechosa de haber sido asesinada la confirmación de su asesinato viniese unida a una breve reseña de lo que le sucedió al infortunado. Ello posibilitó que a la par que se completaba el listado para la lápida conmemorativa íbamos acumulando una gran cantidad de pequeños recuerdos desmembrados unos de otros por proceder de diferentes personas y de la labor de rastreo realizada principalmente en el archivo municipal.

Cuando en mayo de 2006 la retirada de la bandera republicana junto a la fosa común del cementerio dejó al descubierto los nombres del centenar de hombres que perdieron la vida por culpa del fascismo creí que el objetivo estaba cumplido.

Y así era, pero entonces surgió la duda sobre que hacer con la información obtenida sobre lo sucedido en aquel verano-otoño de 1936 en Trebujena. Algunos me apremiaban a plasmarlo en un libro, yo no lo tenía muy claro, los trozos de recuerdos eran un enorme puzzle desordenado, que aunque yo en mi mente tenía clara la secuencia de los acontecimientos, había que ordenar las piezas y la tarea no era poca, y además plasmarlo en un libro, ¿Y cómo se escribe un libro? me decía yo mismo.

Por otro lado me dolía el no compartir todas las historias que me habían contado con quienes quisieran oírlas, en definitiva la esencia del historiador que al parecer llevo dentro.

Pero es que además no era desconocido para mí que la publicación de esas historias, de alguna manera, iban a servir de consuelo a muchos de los familiares que han sufrido en silencio durante décadas el dolor por sus seres queridos muertos gracias a la voluntad de cualquier individuo de la camisa azul. Consuelo tan necesario tras más de los setenta años de olvido al que fueron sometidos tanto por la administración franquista, lógico si fueron los artífices y promotores del genocidio, como por las administraciones e intelectuales de nuestra tan magnífica democracia, y pongo democracia entre comillas porque pienso que ni estas últimas ni estos últimos tienen justificación alguna para tan lacerante olvido. Y como yo no quería ser igual que ellos, entre otras cosas porque luego no tendría ningún derecho a criticarlos, y teniendo en mi mano la posibilidad de hacer lo que otros, políticos e intelectuales, rehusaron de hacer aún estando moralmente obligados a ello, me dispuse a aportar mi granito de arena.

No pretendo en cambio hacer Justicia, vuelvo a repetir que después de más de treinta años de constitucionalidad democrática, el que no se halla hecho nada por dignificar a las personas víctimas del bando vencedor de aquella guerra incivil, los únicos sacrificados en el altar de la Democracia, el que se mirase hacia el lado contrario para no reparar en ellos no tiene perdón, como es imperdonable que nuestra adormecida y acomodada ciudadanía no halla salido en masa a manifestarse a las puertas de los templos del poder judicial ante la última agresión sufrida por las víctimas del franquismo en las carnes de Baltasar Garzón.

Mis pretensiones fueron más humildes cuando decidí iniciar la aventura de este libro, sólo quise confortar lo inconfortable, pagar lo impagable a estos familiares, a sus  represaliados y muertos; y en segundo lugar, dar una pincelada más a ese cuadro de la Historia de Trebujena que todos los hijos de este pueblo amantes de su pasado nos hemos propuesto confeccionar.

Bueno, pues como iba diciendo con anterioridad, cuando se ordenaron todas las piezas disponibles  del puzzle se percibieron nuevos matices, se despejaron algunas incógnitas y se pudieron plantear algunas suposiciones, pero también quedó de manifiesto que faltaban muchas piezas para poder completar el rompecabezas de la represión impuesta  a este pueblecito gaditano, es decir que son necesarios aún otros trabajos de investigación sobre lo sucedido, sobre lo padecido en Trebujena en 1936; aunque también podemos adelantar ya que muchas de esas piezas que faltan se encuentran perdidas para siempre y son por desgracia imposibles de recuperar.                   

El libro que os presento hoy se os entrega para que sea juzgado, reconocido o rebatido, todo sea siempre en pro de la verdad histórica, pero os adelanto ya que ha sido escrito con honradez, sin partidismos aunque alguien quiera pensar lo contrario conocedor de mi trayectoria y posicionamiento político, intentando siempre como imperativo incuestionable de cualquier historiador que se precie alcanzar  el reflejo más fidedigno a los hechos que se pretenden narrar.

La obra se basa principalmente en los datos aportados por los testimonios de todas aquellas personas que tuvieron a bien charlar con nosostros, y cuando digo nosotros quiero agradecer la ayuda desinteresada y el impulso de última hora que Amparo Raposo y Deogracia Caro aportaron.

Además de los recuerdos de incalculable valor que pudimos recoger en el trabajo de campo realizado casa a casa o por contacto telefónico se complementó con el rastreo de la documentación al respecto, escasa por cierto, de nuestro archivo municipal y del Juzgado local. Algunos hilos de la investigación conducen al Archivo Histórico Provincial de Cádiz, allí es posible que descansen las respuestas a algunas de las interrogantes que continúan abiertas, estoy seguro que es así. Pero cuando hubo que escoger entre invertir el tiempo disponible entre hablar con los cada vez menos sobrevivientes a aquella tragedia o dirigir mis pasos hacia el archivo gaditano opté por lo primero consciente de que el tiempo pasa inexorablemente para todos pero con mayor gravedad si cabe para nuestros ancianos, los en otro tiempo niños y jóvenes de 1936, en cambio los papeles del archivo provincial pienso que están a buen recaudo y que será posible su consulta en un futuro próximo.

En cuanto al libro en sí hay que decir que he querido por esta vez dejar a un lado las frías estadísticas, los diagramas, las tablas explicativas y otras herramientas utilizadas por el historiador para poner de manifiesto sus conclusiones sobre tal o cual periodo sometido a su estudio. Creí más conveniente, por querer dirigir el libro principalmente a quienes no recibieron ninguna reparación por el daño que les causaron y a un público poco acostumbrado a consumir libros de temática histórica, creí más conveniente repito, intentar que su literatura fuese algo menos académica y un poco más humana, si es que podemos ver algo de humano en el periodo histórico analizado. Tan sólo un esquema relativo al itinerario seguido por las fuerzas del ejército invasoras de Trebujena y otro representando la planta del Centro Instructivo de Obreros del Campo, pero nada de cálculos estadísticos, me pareció más importante que cada lector extrajese sus propias conclusiones sin imponer yo las mías, aunque éstas se puedan entrever a lo largo del texto.
------------- --------------- -------------

El libro se estructura en una introducción más cinco capítulos y un pequeño epílogo.

En el capítulo introductorio me permito realizar una breve reseña para aclarar como surge el libro, el método de investigación utilizado y mi posicionamiento personal ante algunas tesituras que tuve que resolver antes de comenzar la escritura, dichas cuestiones pueden seguir siendo objeto de debate, no pido que mi opinión sea obligatoriamente compartida aunque entiendo que debe ser respetada aún a riesgo de estar equivocado.

El primer capítulo del libro titulado “El Contexto Histórico” es utilizado precisamente para eso, para intentar crear en los más jóvenes la imagen fotográfica de como eran los alrededores de Trebujena en 1936 y el pueblo mismo, como eran aquellos trebujeneros y trebujeneras y un rápido recorrido por devenir sociopolítico de la pequeña localidad desde finales del siglo XIX hasta en advenimiento de la II República el 14 de abril de 1931.

Ni que decir tiene que tanto el entorno físico como la condición miserable de la mayoría de la población trebujenera que viene viviendo un mes sí y otro también al borde de la hambruna y el agrupamiento de los obreros en organizaciones obreras fuertemente ideologizadas partidarias de la CNT o la UGT influyeron en mayor o menor medida en como se iban a desarrollar los acontecimientos a partir de aquel triste 18 de julio de 1936.

El capítulo segundo arranca en los días previos al alzamiento militar. Se busca ahora una aproximación a como se van a suceder los acontecimientos en el pueblo desde que se tiene conocimiento que parte del Ejército se ha sublevado contra el orden constitucional republicano. Se continúa relatando como se organiza el pueblo para intentar defender la República ante una posible agresión fascista desde las localidades vecinas, como sobre las tres de la tarde del día 20 de julio tiene lugar el enfrentamiento de la Tolla entre obreros armados con simples escopetas de caza y una veintena de guardias civiles provenientes de Sanlúcar con el resultado de tres guardias heridos y uno muerto. Y como consecuencia de ello, apenas tres horas después un destacamento de caballería llegado desde Jerez conquista el pueblo para los golpistas.

El cuartel de la Guardia Civil de Trebujena que hasta el momento había manifestado su lealtad al Gobierno democrático de la Nación, tras un primer amago de resistencia termina rindiéndose a las tropas de caballería, el responsable del mismo  José Pérez Campanario es rápidamente destituido por los golpistas. Posteriormente fuerzas del Ejército y de la Guardia Civil se dirigen al Ayuntamiento, y a las siete de la tarde -según el acta conservada- destituyen al Alcalde  legítimo Juan Galán Barba quedando como máxima autoridad del pueblo el nuevo Comandante de Puesto de la Guardia Civil, Cayetano Lorenzo Sequeiro, el cual a su vez durará poco en el cargo pues cuando once días después tome posesión de la Alcaldía la nueva gestora municipal surgida del golpe de Estado, la máxima autoridad militar que transfiere el poder secuestrado al pueblo será otro de los guardias civiles que prestaba sus servicios en Trebujena, Juan Gutiérrez Rojas.

Una vez que Trebujena ha quedado sometida las fuerzas de derechas de la localidad comienzan a organizarse, es ahora y no antes cuando se constituye en el pueblo Falange Española, con anterioridad este partido paramilitar fascista no existía en la localidad. Ellos serán los culpables del derramamiento de sangre que pronto va a comenzar, a pesar que durante el tiempo en que Trebujena permaneció bajo el poder de las milicias obreras armadas no se cometió atentado alguno contra los trebujeneros de sobra conocidos como derechistas.

Termina el capítulo con los primeros fratricidios, con los tres primeros trebujeneros que tienen el triste honor de abrir la lista del centenar de muertes relacionadas con la maldita Guerra Civil; efectivamente el 31 de julio de 1936 van a ser asesinados Antonio Cañadas Salcedo, Juan Garrido Moreno y José Silva Ruiz.

El tercer capítulo es el más extenso, llamado “La Matanza” por ser precisamente el intervalo de tiempo, entre mediados de agosto y mediados de septiembre, donde se produjeron el mayor acúmulo de atrocidades, donde a diario se producen detenciones ilegales, palizas, purgas con aceite de ricino, rapados de cabeza con exposición pública del reo y asesinatos de naturales y forasteros.

Se inicia este capítulo el sábado 1º de agosto con la noticia del triple homicidio antes mencionado que paraliza el alma del pueblo, conforme el suceso corre de boca en boca una multitud se congrega espontáneamente frente a la casa de uno de los ejecutados, la de uno de los dos médicos de la localidad, Don Antonio Cañadas, en la hoy plaza que lleva su nombre. Ese mismo día en  el lugar que hoy nos encontramos, a las diez de la mañana, ha tomado posesión la nueva corporación  municipal surgida del levantamiento militar siendo elegido su primer alcalde Antonio Pulido Marín, popularmente conocido como “Mayordomo”.

Tras la ocupación militar del pueblo, aquellos hombres significados políticamente como líderes anarcosindicalistas o socialistas y posiblemente también quienes participaron activamente en la defensa del pueblo el día 20 de julio se han retirado preventivamente a casas de campo de los pagos de la campiña trebujenera en expectante compás de espera. A raíz del triple asesinato muchos de ellos van a pasar a la clandestinidad. Casi al mismo tiempo empiezan las detenciones y la búsqueda de los fugitivos.

Días después comienzan a producirse nuevos homicidios, en principio individualmente, y acto seguido, creemos que hacia la primera semana de agosto, el primer fusilamiento múltiple de cinco trebujeneros, tal vez seis, en la Cuesta de Casarejos. Es el lento arranque de una espiral de violencia que algunos de los que vivieron personalmente aquel infierno denominaron La Matanza.

La Matanza, como hemos nombrado a esta etapa más cruel de la represión, se inició con la detención y posterior asesinato de dos de los tres hombres que habían ejercido la función de alcaldes pertenecientes a la coalición republicano-socialista que ganó todos los escaños de concejales en las elecciones municipales de 1931. Efectivamente el 11 de agosto de 1936 detienen a los alcaldes republicanos Juan Galán Barba y José Guerra Caro, y junto al socialista José Campos Salazar, que se halla en la cárcel desde el día anterior, son conducidos a las cercanías de Lebrija para quitarles la vida.

A partir de aquella noche parece como si los mercenarios de la camisa azul hubiesen desterrado cualquier sentimiento de repulsa al hecho de arrebatarles la existencia a personas con las que habían convivido toda la vida, personas por todos respetadas y en modo alguno extremistas, parece como si los pistoleros hubieran tomado conciencia de su impunidad ante semejantes atrocidades, pues la locura homicida se desbocó hasta unos límites inimaginables tan sólo un par de semanas antes.

Desde aquel 11 de agosto el pueblo se vio inmerso en un aquelarre de sangre en el que unos trebujeneros armados y respaldados por los artífices del golpe, detienen, torturan y asesinan indiscriminadamente a otros trebujeneros desarmados e indefensos por el sólo hecho de opinar de forma distinta a ellos sobre el modo de entender el mundo.

Entre mediados de agosto y finales de septiembre cuentan quienes vivieron aquellos días que casi a diario se produjeron fusilamientos de paisanos del pueblo o de las localidades cercanas.

Es en estos momentos cuando habría que situar el asesinato en masa perpetrado contra la pared de la bodega de “Penita Negra”, en la actual avenida del Guadalquivir, de unos quince jornaleros a los que ese mismo día han trasquilado la cabeza, les han obligado a ingerir un vomitivo purgante de aceite de ricino y los han expuesto mofándose de ellos por las calles del pueblo. Previamente a esta masacre algunos falangistas y guardias civiles han disparado a quema ropa, a escasos metros del lugar donde se producirá el fusilamento,y en su propia cama a Juana Aguilar Pazos y su esposo José Cordero Chamorro al negarse ésta a acompañar a quienes ese mismo día la habían apaleado. Juana, con sesenta y dos años tendrá el triste honor de ser la única mujer trebujenera fusilada, aunque no perdería la vida como todos sabemos, es por eso que aquel fusilamiento en masa fue recordado como el de la noche de “La Moricha”, por ser éste el apodo de Juana.

Posiblemente ese mismo día los terroristas se han divertido persiguiendo y dando caza cerca del cortijo de Monesterejos al líder anarquista local conocido como “Juanito Luná” y a su compañero y amigo “Panao”.

Y creemos también que entre finales del mes de agosto y mediados de septiembre se produce el aniquilamiento en las cercanías de Espera de la partida de fugitivos que junto a la punta de lanza del anarcosindicalismo trebujenero durante la Segunda República, “El Zarandaó”, intentaba alcanzar la sierra gaditana donde se encuentra por esos momentos la línea que separa el territorio ocupado por los sublevados de la zona libre y democrática fiel a gobierno legítimo de la República.

El 29 de agosto de hay que cuantificar el suicidio en el pozo de La Noria, junto a su hermano Francisco, de “Joselillo el Vazque” casi con toda seguridad la mente más privilegiada del movimiento obrero trebujenero del primer tercio del siglo XX. Prefirió como otros terminar el mismo con su vida ante la evidencia de tener los días contados.

En definitiva, durante el funesto mes de agosto  de 1936 pensamos que perdieron la vida aproximadamente la mitad del total de hombres de Trebujena –más de cincuenta- que iban a desaparecer entre el 31 de julio y el 28 de diciembre de aquel año, una verdadera matanza.

El capítulo cuarto que engloba  los meses de septiembre a diciembre de 1936 se abre con un fugaz repaso a algunas de las características del nuevo Estado que se está imponiendo. En septiembre comienzan las depuraciones profesionales, cuyo objetivo último era expulsar del funcionariado público a todos aquellas personas sospechosas de haber pertenecido a organizaciones de izquierda. De igual modo, desde septiembre comienza a entreverse ya lo que supondría vivir bajo la imposición de una economía de guerra con la requisa de los productos estratégicos por parte de las autoridades militares que traerá como  consecuencia inmediata pocos meses después el racionamiento y el encarecimiento de los productos alimenticios de primera necesidad.

En septiembre es posible ubicar otra de las ejecuciones masivas, seguramente dieciséis hombres, en la carretera que nos une con Sanlúcar de Barrameda, en el lugar conocido como La Peña del Toro. Tras semejante fechoria los integrantes del pelotón de fusilamiento marcharon al cercano cortijo de Cabeza Alcaide y bebieron y comieron para festejarlo.

A partir de octubre se siguen produciendo asesinatos, aunque estos debieron ir languideciendo, principalmente porque a estas alturas habían sido eliminados ya la inmensa mayoría de los hombres que se marcaron como objetivos a principios de agosto los fascistas, es decir todo aquel identificado políticamente como izquierdista o que hubiera tomado parte activa en los hechos ocurridos el día del tiroteo de La Tolla. Los homicidios se fueron espaciando en el tiempo hasta concluir el 28 de diciembre de 1936 con el último asesinato de un trebujenero a manos de trebujeneros, de José Caballero Robles, el hijo de “Manzana”. El último homicidio tuvo lugar pues el señalado en el santoral católico como el día de Los Santos Inocentes, significativo día para señalar en la Historia el final de las ejecuciones.

Su padre, Miguel Caballero Pazos, otro de los líderes anarquistas trebujeneros, se suicidaría apenas mes y medio después ante la imposibilidad de recibir el tratamiento médico que precisaba, ya que  su situación clandestina le impedía revelar su escondrijo en la calle del Sol pues tal cosa hubiera supuesto una muerte igualmente segura.

Otros trebujeneros que lograron eludir los fusiles de los fascistas del pueblo perdieron la vida lejos de Trebujena, bien luchando encuadrado en el ejército republicano como fue el caso de José Chamorro Hedrera, bien luchando contra el fascismo internacional durante la 2ª Guerra Mundial o en los campos de concentración nazis como ocurrió a Diego Pazos Pazos.

En un solo caso, la suerte de un trebujenero que abandonó  su casa para no caer en manos de los verdugos nos sigue siendo aún totalmente desconocida, el destino de Antonio Silva Beato es una incógnita de momento, se le pierde la pista en Córdoba donde se halla –suponemos- intentando cruzar a la zona republicana.

En cuanto al quinto y último capítulo se refiere, titulado “las otras víctimas: represaliados, viudas y huérfanos” hay que reconocer que es un añadido, que en principio no se incluía en el libro, lo que ocurre es que al igual que en el caso de las víctimas, cuando nos encontrábamos en fase de recuperación de sus nombres las entrevistas con los testigos proporcionaron una serie de reseñas sobre una serie de trebujeneros y trebujeneras que sin haber perdido la vida habían sufrido algunas de las distintas modalidades represivas del nuevo régimen franquista. Ante la posibilidad de que dicha información se extraviase con el tiempo, en la medida que son fruto de transmisiones orales, opté por incluirla también por si en un futuro alguien quisiera utilizarla en  investigaciones venideras. Y por la misma razón, para que tampoco nos olvidemos de ellos, también se incluyeron algunos de los trebujeneros muertos en los frentes de batalla de los que tuve conocimiento.

Concluyendo, podríamos decir que lo sucedido en Trebujena al comienzo de la guerra debe ser considerado un auténtico genocidio. Se trató simple y llanamente de la eliminación física y sistemática del otro, del contrario, de aquel que poseía posturas ideológicas distintas; aunque luego se quisiesen buscar excusas justificativas a tales canalladas como el enfrentamiento armado junto al manantial de La Tolla. Creemos que con aquel enfrentamiento o sin él las víctimas hubieran sido prácticamente las mismas. Por aquí no pasó el frente ni hubo asesinatos previos de derechistas, al contrario se les garantizó su integridad física y patrimonial, entonces: ¿Qué razones tenían para acometer tales vilezas? ¿De donde sacaron tanto odio en tan poco tiempo? ¿Por qué el cura les siguió dando la comunión a sabiendas que cada noche atentaban contra el pilar más importante de la filosofía cristiana?

Las respuestas a tales preguntas se podrán tal vez encontrar si conforme vayamos leyendo nos olvidamos de vez en cuando, por unos momentos, del bombardeo tendenciosamente informativo  y de la basura televisiva que a diario nos abruma y nos retiramos a charlar unos instantes con nosotros mismos sobre lo expuesto en el libro, y si culminamos la lectura sentémonos igualmente a reflexionar sobre si los vencedores de aquella guerra de hace setenta años siguen siendo los vencedores y nosotros los vencidos cada vez más vencidos en esta sociedad española seudo democrática del siglo veintiuno.

Y no me gustaría terminar sin hacer  antes dos únicas apreciaciones, la primera podrá parecer ridícula pero no lo es. La obra que dentro de unos momentos vais a tener en vuestras manos no es una novela histórica, lo digo porque hoy en día existe mucha afición a este tipo de lecturas y a veces suelen plantearse problemas para lograr separar la ficción de los propios hechos históricos aprovechados por el novelista. En el caso que nos ocupa esta noche lo narrado son hechos que sucedieron, realidades del pasado, y creedme si os digo que en muchos casos la realidad supera verdaderamente la ficción.

Y en segundo lugar me gustaría hacer una aclaración en cuanto al número total de víctimas del genocidio trebujenero, que ahora pienso debí incluirla en el libro y que no lo hice, como dije con anterioridad, porque desde el primer momento rehusé apoyarme en las tablas y estadísticas por la frialdad que estas entrañan.

Luego me he dado cuenta por las entrevistas y charlas mantenidas que lo primero que me preguntan es que cuantos fueron asesinados, y es ahí donde es necesaria la aclaración:

El número total de muertes violentas de personas causadas directa o indirectamente en Trebujena o fuera de Trebujena, de trebujeneros y forasteros íntimamente vinculados a nuestro pueblo fue, que sepamos, de 102. Aunque yo prefiero hablar de 103 porque para mí el caso de la única mujer trebujenera fusilada, rematada con el tiro de gracia y arrojada a la fosa común fue un asesinato en toda regla aunque luego para sorpresa de propios y extraños sobreviviese, y por tanto no nos permite incluirla en la estadística.

De esas 102 muertes violentas: 

6 fueron suicidios inducidos, los de Joselillo el Vazque y su hermano Francisco, el de Juan Villagrán Beato, Frasquito el Valentón, José Tejero y “Manzana” padre. Y son muertes provocadas por la represión porque de no pesar sobre sus cabezas la pena de muerte impuesta arbitrariamente por los fascistas del pueblo indudablemente no se hubieran quitado la vida. Prefirieron pues hacerlo ellos a darles el placer a los homicidas.

4 trebujeneros fallecieron en oscuras circunstancias en las cárceles o centros de reclusión franquistas en estos momentos, los apodados “Formalito”, Paco “el Conde”, Rafael “de la Pericona” y posiblemente también “El Feito”.

1 trebujenero fue eliminado a miles de kilómetros de su casa en el campo de concentración nazi de Gusen en Austria.

 Y debemos contabilizar por el momento 1 desaparecido como consecuencia de la represión trebujenera Antonio Silva Ruiz, “El Congo”.

Pero es que además se puede precisar que no todos los trebujeneros murieron a manos de falangistas trebujeneros, efectivamente:

2 lo fueron en Rota por la Falange de Rota: José Garrido Moreno y Francisco Silva Báez.

1 por la Falange de Sanlúcar, Juan Antº Domínguez García, y posiblemente también José Mª Valderas García “Chibiliqui”.

trebujeneros fueron fusilados por el ejército franquista: “Capachita” y Rafael del Águila Marín.

Otros 4, los cuatro mencionados anteriormente, fallecidos en las cárceles tampoco fueron asesinados físicamente por fascistas trebujeneros aunque la inducción moral de los mismos parece segura a falta de contar con los informes emitidos sobre los encarcelados desde aquí.

1 Diego Pazos Pazos, conocido como “Dieguichi” en Austria.
  
Del mismo modo tenemos que aclarar que de entre los asesinados hay que contabilizar a 10 hombres  no nacidos en Trebujena que fueron detenidos y asesinados en nuestro pueblo: José Reyes “El Bollero”, Antonio Fernández “El Latero”, Jacinto Rueda “El Ingeniero”,  Cristóbal “El Electricista”, Justo Galera o el pastor de Monesterejos.  Aunque a algunos es difícil llamarles  forasteros porque habían echado raíces en nuestro pueblo, llevaban residiendo aquí muchos años, habían casado con trebujeneras y tenían hijos trebujeneros, era el caso de Antonio Cañadas, de “El Brene”, de Valentín el de “La Piarera” o de Rafael Carrasco el de “La Briola”.
  
Y nada más espero que no os disguste el trabajo realizado y haber conseguido los dos objetivos que me propuse: confortar mínimamente el dolor de los familiares de las víctimas y arrojar algo de luz sobre la historia reciente de Trebujena.

Muchas gracias.

Luis Caro Romero.