Cuando cada año se anuncia el nombre de la persona, entidad o colectivo que recibe el Racimo de Oro, suele aparecer, casi inevitablemente, la misma pregunta: ¿Y qué ha hecho este por Trebujena para merecerlo?”.
Y
es una pregunta que nos permite recordar qué significa realmente este galardón.
Porque,
como me gusta repetir cada año -aunque todavía haya quien no lo haya entendido-,
el Racimo de Oro es mucho más que una distinción local.
Es
una distinción que nace en Trebujena, sí, pero que mira mucho más allá de
nuestras fronteras. Se concede para reconocer el esfuerzo, la entrega, la
trayectoria y el compromiso de personas, entidades y colectivos que, desde
diferentes ámbitos -social, humano, económico, cultural o cualquier otro-, han
contribuido al crecimiento y al prestigio no solo de Trebujena, sino también de
Andalucía, de España y del mundo.
Esa
es precisamente una de las grandes señas de identidad del Racimo de Oro: su
vocación universal.
No
premia únicamente lo cercano. Premia aquello que consideramos valioso.
No
se limita a reconocer aquello que sucede dentro de nuestras fronteras, sino que
pone en valor aquello que, desde cualquier ámbito y desde cualquier lugar,
contribuye a hacer más grande, más conocida y más respetada nuestra tierra y
los valores que representa.
Por
eso, a lo largo de los años, este galardón ha distinguido a personas, entidades
y colectivos muy diferentes entre sí, pero todos ellos unidos por algo
esencial: haber realizado una aportación que merece ser reconocida y que
trasciende el ámbito estrictamente local.
Porque
el Racimo de Oro no levanta muros: construye puentes.
Puentes
entre personas, entre generaciones, entre culturas y entre pueblos. Puentes que
nos unen a través de la solidaridad, la cultura, la identidad compartida y el
deseo de construir una sociedad mejor.
Y
este año, si hay algo que podemos decir, es que no ha habido dudas sobre el
merecimiento del galardón.
La
elección de UPACE Sur responde al reconocimiento de una trayectoria y de una
labor que habla por sí misma. Una labor que durante años ha trabajado por las
personas con parálisis cerebral y otras discapacidades afines, por sus
familias, por sus derechos, por su autonomía y por su plena participación en la
sociedad.
Y
si el Racimo de Oro reconoce aquello que merece ser proyectado y reconocido más
allá de nuestras fronteras, UPACE Sur representa, sin duda, uno de esos valores
de los que Trebujena puede sentirse orgullosa.
Porque
su labor no solo transforma la vida de las personas a las que atiende. También
contribuye a construir una sociedad más inclusiva y más consciente de que el
progreso solo es verdadero cuando alcanza a todos.
Por
eso, a ese extenso y admirable elenco de personas, entidades e instituciones
que han recibido este reconocimiento a lo largo de los años, se suma hoy un
nuevo nombre.
El
Ayuntamiento de Trebujena, en sesión plenaria celebrada el día 29 de julio
pasado, acordó conceder el Racimo de Oro 2026 a UPACE Sur.
Y
creo que no existe mejor manera de explicar por qué UPACE merece este
reconocimiento que hablando de las personas que dan sentido a su trabajo.
Porque
hablar de UPACE Sur es hablar de muchos años de dedicación a las personas con
parálisis cerebral y otras discapacidades afines, a sus familias y a la defensa
de sus derechos, su autonomía y su plena participación en la sociedad.
Pero,
sobre todo, hablar de UPACE en Trebujena es hablar de personas que forman parte
de nuestro pueblo.
Personas
que tienen nombre, historia, capacidades, ilusiones y mucho que aportar.
Hoy
queremos nombrarlas.
Son:
Manuel
Riverola Valderas: extrovertido, carismático y tranquilo.
David
Núñez Rodríguez: Resolutivo, trabajador y válido.
Alfonso
Fernández Benítez: Capacitado, sociable y tenaz.
José
Luis Garrido Tirado: Tranquilo, trabajador y solidario.
Miguel
Ángel Núñez Rodríguez: Entusiasta, responsable y manitas.
Juan
Cabral Caro: Alegre, bromista y bondadoso.
Noelia
Pulido Ángel: Tierna, amable y cariñosa.
María
José Núñez Rodríguez: Coqueta, cariñosa y talentosa.
Loli
Marín Núñez: Tímida, ordenada y disfrutona.
Juan
Pedro Silva Carrasco: Intenso, dispuesto y capaz.
Manuel
Francisco Troya Moreno: Generoso, introvertido y especial.
Cristina
Alba Llamas: Aventurera, preparada y soñadora.
Abdala
Breika: Tierno, amigable y simpático.
Cristian
Moreno Alcaide: Educado, amistoso y bueno.
Inma
Listán Martín: Risueña, amorosa e inquieta.
Ellos
y ellas son una parte esencial de la vida del Centro UPACE Trebujena.
Y
cualquiera que conozca nuestro pueblo sabe que su presencia no se limita a las
paredes del centro.
Los
encontramos participando en la vida de Trebujena.
Los
hemos visto colaborar en la decoración de nuestras plazas y calles con motivos
navideños, aportando su trabajo y su ilusión para hacer más especiales unas
fechas que disfrutamos todos.
Los
hemos visto en nuestro Carnaval, disfrazándose, participando y disfrutando del
concurso de papelillo.
Los
hemos visto en las Olimpiadas Escolares, compartiendo con nuestros niños y
jóvenes y participando con su propio baile.
Y
los vemos también en numerosas actividades sociales y culturales organizadas
tanto por el Ayuntamiento como por los diferentes colectivos culturales,
sociales y deportivos de nuestro municipio.
Y
esto es importante.
Porque
no estamos hablando simplemente de que Trebujena abra sus puertas a UPACE.
Estamos
hablando de algo mucho más hermoso: UPACE forma parte de Trebujena y Trebujena
forma parte de UPACE.
Sus
usuarios no son espectadores de la vida de nuestro pueblo. Son protagonistas de
ella.
Participan,
colaboran, celebran, disfrutan y comparten con nosotros nuestras tradiciones y
nuestras actividades.
Y
esa participación es una de las mejores muestras del camino que se ha recorrido
desde que el 9 de marzo de 2002 abriera sus puertas el Centro de Trebujena.
Un
camino en el que la atención, el cuidado y el acompañamiento van unidos a algo
fundamental: ofrecer oportunidades para que cada persona pueda desarrollar sus
capacidades y participar en la comunidad en igualdad de condiciones.
Y
detrás de todo ello hay un equipo humano.
Profesionales
que cada día ponen sus conocimientos, su experiencia y su vocación al servicio
de las personas.
Queremos
reconocer a Casti Zambrano Andrades, Lolichi Gómez Hedrera y Antonio Pazos
García, trabajadores del Centro UPACE Trebujena, por su dedicación y por formar
parte de ese equipo que hace posible el día a día del centro.
Queremos
mencionar también a Irene Caro Andrades e Isabel Gómez Marín, profesionales del
Centro de Atención Infantil Temprana, porque la atención y el acompañamiento
comienzan desde las primeras etapas de la vida.
Y
queremos tener presente igualmente a Manuel Núñez Caballero, cuyo trabajo
contribuye, desde una tarea quizá menos visible, a que el centro pueda
desarrollar cada jornada su actividad en las mejores condiciones.
Y,
por supuesto, detrás de todos ellos están las familias.
Familias
que acompañan, que confían, que luchan y que encuentran en UPACE un apoyo
fundamental. Familias que saben que no están solas y que cuentan con
profesionales que, además de preparación, ofrecen algo que no aparece en ningún
currículum: sensibilidad, cercanía y humanidad.
Por
eso este Racimo de Oro no quiere reconocer únicamente los servicios que presta
UPACE Sur.
Quiere
reconocer la huella que ha dejado en Trebujena, pero también el valor de una
labor que trasciende nuestro municipio y que representa unos principios de
inclusión, participación y respeto que merecen ser reconocidos mucho más allá
de nuestras fronteras.
La
huella de quienes acompañan.
La
huella de quienes trabajan.
La
huella de quienes cada día superan dificultades y alcanzan nuevas metas.
La
huella de quienes hacen de Trebujena un pueblo vivo.
Porque
una comunidad es verdaderamente fuerte cuando todos sus miembros tienen un
lugar en ella.
UPACE
Sur representa precisamente eso: participación, convivencia, superación,
solidaridad y compromiso.
Por
todo ello, el Ayuntamiento de Trebujena considera que pocas entidades pueden
representar mejor los valores que simboliza nuestro Racimo de Oro.
Un
reconocimiento que hoy se entrega con orgullo, pero también con cariño y con
profundo agradecimiento.
Porque
hay premios que se conceden por lo que alguien ha conseguido.
Y
hay otros que se conceden por lo que alguien representa para los demás.
UPACE
Sur representa la certeza de que todas las personas tienen algo que aportar y
que nuestra sociedad es más rica, más completa y más humana cuando cuenta con
todos.
Y
ha llegado el momento de hacer entrega de este reconocimiento.
Invito
al escenario al alcalde de Trebujena, Ramón Galán Oliveros, y a las dos
personas que recogerán este galardón en representación de UPACE Sur: Antonio
Pazos García, en representación del Centro UPACE Trebujena, y Rocío Domínguez
Bartolomé, vicepresidenta de la Fundación y presidenta de la Asociación
UPACESUR.
Y
antes de ceder la palabra al alcalde, queremos que este momento sea también
protagonizado por quienes dan sentido a todo lo que hoy estamos celebrando.
Por
eso, invitamos a subir al escenario en este momento tan especial a Manuel
Riverola, David
Núñez,
Alfonso
Fernández,
Luis
Garrido, Miguel
Ángel
Núñez,
Juan Cabral, Noelia
Pulido, María
José
Núñez,
Loli
Marín,
Juan
Pedro Silva, Manuel Francisco Troya, Cristina Alba, Cristian
Moreno, Casti Zambrano, Lolichi Gómez, Alicia Pruaño, Isabel
Gómez
y Manuel Núñez.
Porque
este Racimo de Oro es para UPACE Sur, pero, sobre todo, es para las personas
que hacen posible UPACE cada día y que ya forman parte inseparable de la vida
de Trebujena.
Ahora
sí, con todos ellos aquí, cedemos la palabra al Sr. Alcalde de Trebujena y
proceder a la entrega del galardón.
Enhorabuena,
UPACE Sur. Y gracias por formar parte de Trebujena.

